Giribaile

_Área 12_

Opus signinum de la cisterna de Giribaile. 
En el camino del acceso rodado a la meseta de Giribaile, cerca del cortijo de las Casas Altas, se documentó un fragmento de pavimento fabricado en opus signinum. Se trata de un mortero hidráulico fabricado con cal, arena y fragmentos de cerámica de pequeño tamaño, característico de ciertas construcciones romanas, aunque también había sido usado por otros pueblos mediterráneos, entre ellos los cartagineses. 


Ortoimagen de la cisterna 
tras finalizar el proceso de excavación. 


Galería excavada 
çen el interior de la montaña. 
La excavación puso al descubierto una balsa de 5.07 x 5.64 m, con una superficie de 27.21 m2 , que había sido rehecha en varias ocasiones y que constituye el precedente más antiguo conocido de la canalización del agua que surge espontáneamente de la roca madre en la base de la meseta de Giribaile.



Detalle de los pavimentos superpuestos.

Esta cisterna formaría parte de una ocupación alto-imperial y tardo-romana de Giribaile, siglos más tarde de que se produjera la destrucción de la ciudad protohistórica. Este asentamiento romano imperial se localiza en los alrededores de la meseta, especialmente en la parte alta de la ladera que asciende desde el valle del Guadalimar.

Construcción ciclópea de Giribaile.  
Los precedentes de este poblamiento romano alto-imperial pueden, tal vez, explicarse a partir de una ocupación anterior poco conocida hasta el momento, pero de la que queda constancia a través de una construcción ciclópea localizada en la ladera sureste del castillo de Giribaile, debajo del lugar que ocupa la cueva-santuario. A falta de una campaña de excavación específica en este sector, la propuesta cronológica inicial se situaría en torno al cambio de Era, a partir de otros casos conocidos como Ibros o el Cerro de Santa Ana en Torredecampo. 




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